Uno, dos, tres pasos siguiendo el compás sexual de la música, mi mano aferrada a su cintura, sintiendo el calor que emanaba de ella. Un giro, ella regresa a mi y se aferra a mi cuello, entrelazando sus dedos con mi cabello, acercando su rostro y haciendo un ligero roce con sus labios sobre mi piel.
-Esto es de locos- le murmuré al oido
-Considerando que llevo ya años odiandote, si- respondió ella mientras damos unos pasos hacía atrás y juntamos nuestras frentes en un movimiento rápido, las demás personas nos ven tal cual esteralizaramos una escena de película. Claro, ellos no saben todo el odio y amor con el que hemos jugado por años y se manifiesta en nuestro bailar.
Cuatro, cinco, seis pasos más, mi mano jamás pierde su ceñida cintura, siento como transpira bajo ese vestido negro, muerdo mi labio al ver su cabello moverse de un lado hacía otro cada que gira el rostro para evitar verme a los ojos y guiarse por la música. Escucho los tacones de sus zapatillas golpear el mármol sobre el que danzamos, y cada chasquido enciede en mi los deseos de besarla ahí mismo, sin importarme el público ni la bofetada que seguró vendría después. Un movimiento y ella regresa a mi, recargando su espalda sobre mi pecho, acaricia mi mejilla con su mano libre, me hace soltar un suspiro ante el dócil tacto de uno de sus dedos acariciando mi labio inferior y retengo su cuerpo contra el mio.
-Considerando que llevo años amandola- susurré a su oido, sentí que se estremeció bajos manos, las cuales la dejaron ir, sin más la tome de la mano y la atraje de nuevo hacía mi ofreciendole una sonrisa triunfal.
-Detesto que sonrias así- menciono siguiendo de nuevo mis pasos.
-Adoras que te ruege que estes conmigo- junte nuestras caderas en un movimientocertero, senti el látido de su corazón apresurarse y el calor de mi cuerpo aumentar -Sabes que lo que me pidas lo haré en este momento, exepto dejarte ir.
-Esto es de locos- le murmuré al oido
-Considerando que llevo ya años odiandote, si- respondió ella mientras damos unos pasos hacía atrás y juntamos nuestras frentes en un movimiento rápido, las demás personas nos ven tal cual esteralizaramos una escena de película. Claro, ellos no saben todo el odio y amor con el que hemos jugado por años y se manifiesta en nuestro bailar.
Cuatro, cinco, seis pasos más, mi mano jamás pierde su ceñida cintura, siento como transpira bajo ese vestido negro, muerdo mi labio al ver su cabello moverse de un lado hacía otro cada que gira el rostro para evitar verme a los ojos y guiarse por la música. Escucho los tacones de sus zapatillas golpear el mármol sobre el que danzamos, y cada chasquido enciede en mi los deseos de besarla ahí mismo, sin importarme el público ni la bofetada que seguró vendría después. Un movimiento y ella regresa a mi, recargando su espalda sobre mi pecho, acaricia mi mejilla con su mano libre, me hace soltar un suspiro ante el dócil tacto de uno de sus dedos acariciando mi labio inferior y retengo su cuerpo contra el mio.
-Considerando que llevo años amandola- susurré a su oido, sentí que se estremeció bajos manos, las cuales la dejaron ir, sin más la tome de la mano y la atraje de nuevo hacía mi ofreciendole una sonrisa triunfal.
-Detesto que sonrias así- menciono siguiendo de nuevo mis pasos.
-Adoras que te ruege que estes conmigo- junte nuestras caderas en un movimientocertero, senti el látido de su corazón apresurarse y el calor de mi cuerpo aumentar -Sabes que lo que me pidas lo haré en este momento, exepto dejarte ir.
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